dimarts, d’octubre 20

Vomitattio: (Del lat. vomĭtus): 1. m. Acción de vomitar



No es ella la que te pierde, soy yo.

Ella te tiene, a mí me creaste en tu anhelo, pero sólo porque soy efímera, soy mentira.


Soy el fruto de la imaginación del cazador que llevas dentro, un cazador que se rebela contra los años que se acumulan, contra la costumbre de amar y ser amado cómodamente, contra la sensación de que todo está hecho, aunque esté bien, de que la sorpresa sólo la encuentras en el resultado de un partido de fútbol que tu no juegas….


Soy el regalo que te has hecho para engañarte. ¡Feliz cumpleaños!

Pero en realidad no quieres el objeto regalado, lo que quieres es sentir la sensación de poder conseguir la presa que te plantees, de seguir afilando tus colmillos y garras, pero no tienes hambre de sangre fresca, tu apetito se sacia a pequeños sorbos de comodidad doméstica; no buscas inflamarte con la persecución a la víctima y su dominio, sólo colmas la fantasía del éxtasis en la soledad que me creas.


Me cubres con la red de las llamadas, de lo peligroso de que te descubran, de la emoción de esa llamada perdida, ahora puedo; de la decepción de esa otra que no he oído, era tan efímera como la verdad que la ha generado; el vacío de lo que no existe, de lo que tu inventas, sólo para ti, porque yo no cuento en esa fantasía, no represento ningún papel, soy totalmente irrelevante, nadie conocerá mi nombre, invisible, soy el lado oscuro de este sueño tuyo, que sólo sueñas tú, el interlocutor que está al otro lado pero que podría perfectamente no estar, no molestes, no te empeñes en existir, yo no quiero tu piel, sólo el espacio que ocupa, en el que puedes palpar sedas y aromas que no deseas consumir, no estás hambriento de mí, sino de ti, de un ego ancestral que quiere salir de la prisión de lo correcto, pero sólo en tu imaginación. Tú no traspasas barreras, con soñar que las saltas ya te das por satisfecho.

Tapo la boca de mis ansias con el veneno de las sales que no verteré, ni una lágrima, ni otras esencias que inventé para ti. Tú también eres fruto de mi imaginación, yo también te dibujé, con el silencio que ahora rasga el vello de mi abandono, tu abandono.


No te tuve, ni te tendré, pero tampoco detendré esta función sin actores, este espectáculo sin público, ni tan sólo estamos obligados a más, ni palabras ni hechos, tú tienes lo que buscabas, la víctima que no necesitas devorar; yo la certeza en mi fuero interno que es mejor así, si me hubieses llegado a conocer, estarías a mi merced el resto de tus días, la locura inflamaría todas y cada una de tus velas, no respirarías mas aire que el de mis pulmones, no te alimentaría nada que no saliese de mi boca, la luz de tus ojos sería fruto de mi deseo, tus soles los marcarían mis lunas, mejor así, de esta manera puedes permanecer seguro.


Descansa, domesticado, en tu nido de avestruz que se cree pájaro, pero cada vez que la más ínfima partícula de polvo brille como una estrella, nada podrá impedir que un nudo en la garganta te susurre al oído el poder que ejercías en aquella bichita de luz que encendías a tu antojo y condenabas a consumirse en su propio calor; no lo podrás entender, ni sentirás remordimientos pues en tu realidad no ha ocurrido jamás.

La luz, el sol, la niebla, el mar, la carretera, el viento, el amarillo, los dragones, la purpurina de tus juegos, una exhalación…..todo eso soy yo, que te devora una y otra vez de la misma manera que codiciaba ser engullida por el cazador para ser parte indisoluble de él.


Todo eso soy yo, y más, pero no te lo diré nunca porque tú no quieres escucharlo y yo respeto el espacio infinito que nos separa, y así te puedo tocar siempre que me lo propongo.


Soy la caricia infinita; ella quizás un día te pierda, yo ya nunca más.
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